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No soy tu fan - Prólogo.

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No soy tu fan - Prólogo.

Mensaje por Hinaluna el Sáb Dic 24, 2011 6:45 am

• Tipo: Mundo Alterno
• Capítulos: 7, hasta ahora.
• Estado: En proceso.
• Categoría: Romance/ Comedia
• Pareja/s Secundaria/s: InoKiba - SasuSaku - GaaMatsu
• Pareja/s Contraria/s: (?) HinaKiba - NaruShion (Me imagino, no?)
• Triángulos Amorosos: Hina-Naru-Kiba / Hina-Naru-Shion
• Advertencias: La actitud de los personajes sera cambiada ligeramente para seguir la idea de la historia, algunas palabras obscenas.


Bueno, bueno. Esta es mi primera vez en el foro :O es muy lindo por aquí -se pone lentes y mira a su alrededor- Muy lindo, de verdad.

Bueno -se quita los lentes y los mira intensamente- Este no es mi unico fic, tengo como unos veinte más (?) lo que pasa es que nunca los termino y este ha sido mi obra (no tan suprema) pero me ha gustado la idea y pues he seguido con él.

Así que lean... y enamorense.

THATS IS ALL





NO SOY TU FAN


Somos la creación del consumo

“Foto portada: (de derecha a izquierda) Lee Hyung, junto a su despampanante novia Siena Torres, luego Sakura Haruno con un elegante vestido rojo carmesí a juego con los aros y tacones Praga, a su lado el popular cantante, actor y modelo Naruto Namikase”

Hinata releyó junto a Ino el titulo, solo que le desconcertaron los gritos de su amiga que contrariada reiteraba: ¡Imposible! ¡Imposible! Es muy poca cosa para él.

Al centro con formato multicolor a juego con el fondo de la revista las letras formaban un: “Se lo tenían bien guardado”

Siguió las pequeñas cuadriculas combinadas con fotos bastante escotadas de la chica y unas muy “geysiadas”, como decía Hinata, de él.

Naruto Namikase, Naruto, Naruto. Parecía que el mundo se comiera un tazón de arroz con Naruto incluido todos los días, no hacían nada más que hablar de ese niñito que le sacaba cuatro años más y que estaba más sobrevalorado que la moda.

- Es una peste – comentó Hinata girándose en la cama- Es de esas influencias mutantes que atacan a todos y nadie se salva de estar afectado. ¡El es la peste!

Ino le ignoró y leyó en voz alta recostando la cabeza en una almohada.

“El joven que debutó como cantante en el 2010 con su canción “Try” y la popularizada “When I love you” Naruto Namikase, el roba corazones de Tokio y el chico más sexy de todo Japón por la revista “Face” parece entrar a una nueva etapa de su vida, cuando declara a las cámaras estar “de novios”, como dijeron; con Sakura Haruno la bomba sexy de “Momoko Top Model”. La declaración se hizo pública hacía dos horas en la entrevista que tuvieron los actores en el reality “The best kisser” que todas las noches se trasmite en TomoKid a las ocho de la noche. Las palabras del apabullado Naruto que muy sonriente y despreocupado aclaró a las cámaras con un: Si, no es mentira. Estamos saliendo y… formalmente. Las últimas palabras las entono con fuerza mientras Sakura le tomaba la mano, luego ella hablo con sonrisa en labios diciendo: “Estamos muy felices” y poso para la cámara. Al final de la entrevista cerraron todo con un esplendido beso, queridos lectores les dejamos las fotos para que se deleiten”


Al final una nítida foto de dos cabeza que se pegaban entre si sin dejar ver sus rostros. Ino pegó el grito de susto y se hizo la desmayada murmurando: No puede ser, no puede ser.

Hinata se incorporo y le vio, supo que Ino entraría en una nueva depresión y todo por un chico que ni conocía.

<> pensó repentinamente y luego se levantó a buscar helado en su nevera, estas horas con Ino iban a ser largas.
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Hinaluna

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Re: No soy tu fan - Prólogo.

Mensaje por Cele-Chan el Vie Ene 13, 2012 9:12 pm

kyaaa Hinaluna chan aquii tambien vas a poner tu fic's *-*
yo adoro tus fic's espero que pronto pongas
la continuacion :)♥
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Dinero

Mensaje por Hinaluna el Mar Sep 24, 2013 8:01 pm

Aquí otro capitulis.

Dinero

<>
- No me gustan esos zapatos – al finalizar la frase con una patada los zapatos volaron unos cuantos centímetros lejos de las manos del diseñador que entre sorprendido y molesto, solo atajo a quedarse agachado frente al jovencito con las manos extendidas a sus flacos pies.

Hubo un largo silencio, su asesor y productor ni se entero de lo que había hecho el chico hasta que el diseñador dio un grito al aire fúrico.

- No puedo trabajar con este niño. ¡No tolero esto más! –se levantó del suelo y gritando una y otra vez: “renuncio” se alejo por el camerino, finalizando con un portazo.

- Que vengan las corbatas –ordenó él con los píes extendidos en una mesa, dos chicas a cargo de la vestimenta se acercaron corriendo con una galería de distintos colores y formas de estampado. Él estaba acostumbrado a comportarse como un patán, de todas maneras mientras algunos lo odiaban, miles le amaban. Tomo cinco corbatas de tonalidades verdes y las boto en el basurero, odiaba el verde –Denme esa salmón y la gris.

Todos corrieron a su alrededor y comparando las corbatas en su traje delante del espejo, sin duda la gris le quedaba perfecta, tanto que el comentario de la primera chica, que ni su nombre recordaba, le pareció de muy buen gusto.

- Esa corbata te hace resaltar los ojos, le hace ver muy interesante –dijo con coquetería. Si, sin duda esa corbata era la que usaría, se levantó de la silla y con ello todo el equipo de maquillaje y vestimenta se detuvo un minuto. Le tenían pavor a sus veinte años, él era temible, con caprichos de niño y carácter se alcohólico molesto, podía destrozar un set completo sin que el público se enterara, podía golpear a un paparazzi y no sentir remordimiento, mentía y era su especialidad.

Naruto no se lamentaba de su vida, le encantaba, lo que él decía se hacía, tanto o mejor que un príncipe. Su padre le habían recluido en casa cuando niño para convertirle en lo que es, un hombre exitoso que no le temía a nada. No fue un niño, pero ahora todo eso daba sus frutos, vivía como todo hombre quisiera.

Las chicas se le lanzaba encima, cuando salía a la calle encontraba mujeres desmayándose a sus píes, y lo mejor de todo es que esas chicas no sabían lo ridículas que se veían, no recordaba sus caras, ni sus voces, solo eran sombras de anécdotas o nombramientos para chistes.

Su carrera lo mantenía cómodo, con una casa para él solo, su alberca, su carro deportivo y por supuesto su imagen siempre en la portada de una revista, aunque eso se lo debía a Iruka, su asesor, que se dedicaba a que siempre sus escándalos fueran de primera plana, y por supuesto a su atractivo rostro, ese era el principal factor para que las revistas siempre hablasen de él.

Se retiro de su camerino a paso lento, todos esperando a que diese una orden y a él le divertía todo eso, como temblaban con fiebre, como esperaban ciegamente a que les tratase bien. Lee era el único empleado que realmente le agradaba, aunque su simpatía era más por costumbre que una amistad ciega, podía recordar su nombre junto a su cara y lo buen consejero que era en los malos momentos, eso sí, cero preguntas de mujeres con él, era un completo desastre y si no tartamudeaba cuando hablaba de ellas, decía cualquier incoherencia.

Y luego estaba, el grupo, no eran unos amigos inolvidables, pero si agradables. Se las llevaban bien encasillando en el esteriotipo de llevarse bien, hablaban, comían juntos, se visitaban aburridos de escuchar siempre las mismas conversaciones y por supuesto era lo más cerca que Naruto podía conocer como “amigo”.

No sabía si nunca fueron verdaderos amigos porque siempre estaban muy ocupados, o por que no eran empáticos. Sasuke era muy frío, Gaara era hombre de pocas palabras, mientras que Kiba era un idiota, si no hablaba mucho de él mismo, hablaba mucho de lo que él hacía. Sin duda, ninguno se conocía, si acaso Naruto recordaba que Gaara tenía una hermana por que una vez coqueteó con ella y recordaba el perro de Kiba por que le oyó pedirle “vino tinto” para celebrar junto a su mascota. De resto eran tan desconocidos como los empleados, caras con voces conocidas que lo acompañaban ciegamente bajo las palabras “grupo y trabajo”.

Tal vez una salida no le vendría mal, coger sol, dejar de pensar en sus compañeros de música, dejar de pensar sería mucho mejor. Naruto era un hombre de poco pensar, le gustaba actuar rápidamente, y en todo momento acertaba, o eso creía él.

- ¡Lentes! –gritó a la “servidumbre”, una cantidad de jóvenes corrieron a su alrededor mostrándole diferentes marcas, diseños y colores, por supuesto con la “chica espejo” que siempre cubría su cara con el para que Naruto se viese repetidamente. Eligió unos oscuros a juego con una bufanda a cuadros, desecho su corbata, se quito el saco y lo cambio por una chaqueta de cuero y finalizo poniéndose un sombrero negro.

Se dirigió a paso pausado a la puerta y sin prestarle atención a los gritos de Iruka para que regresase salio a paso apresurado a donde su cuerpo quisiera, sin pensar en nada, sin escoger nada.

Hinata escuchaba atenta a Kakashi-sensei, como sus labios se contorneaban, como sus manos explicaban cada silaba, como se detenía para bromear y todos reían despreocupados, era tan genial y suspiró. Todo lo que hacía el profesor de literatura era gloria para Hinata, según Ino era una enfermedad contagiable, por eso procuraba sentarse lo más alejada de su amiga, moviendo la silla al extremo de la mesa para dos personas.

Hinata hasta babeaba en ese tipo de clases que Kakashi hablaba de Shakespeare o cuando elogiaba a Hinata por saber algunas partes del dialogo de Julieta, pero la mayor parte del tiempo suspiraba y luego de ido el profesor, le relataba a Ino las partes favoritas de la clase.

Para Hinata su primer amor era lo más emocionante, algo platónico y con algo de arrugas, pero emocionante.

Hinata contó los palmitos en su ensalada, eran siete lindos palmitos limpios en ensalada de pollo, se enjuago la boca y decidió empezar a comer no antes de decir.

- Kakashi se veía muy bien con esa corbata hoy –dijo mirando al techo. Ino le siguió la mirada pero solo diviso telas de araña y suspiró asqueada.

- Y luego dices que lo mío con Naruto es enfermizo –Ino le dio un mordisco a su manzana viendo a Hinata a los ojos, que teatralmente dejo el bocado de comida que pretendía meterse en su boca.

- Porque dices malas palabras en la mesa –jugo un momento con su ensalada- Me quitas el apetito cuando lo nombras.

- ¡Pero dios! –la rubia frunció el ceño molesta- ¿Acaso lo conoces para odiarle tanto?

- No, pero tu tampoco le conoces para amarle tanto, así que estamos en las mismas –hizo un silencio hondo mientras masticaba un palmito jugoso, luego completo- además yo tengo razones inteligentes, todo el mundo lo ama, lo cual es una estupidez, segundo es medio arrogante, por la forma en que habla, y tercero debe ser un completo idiota, lo único que hace es aparecer en portadas patrocinando perfumes o ropa de marca.

- Es el hombre perfecto, Hinata –Ino a¬rqueó las cejas mientras entonaba la frase- solo que tu tienes unos gustos nada normales, como Kakashi por ejemplo. Él, sin embargo, sigue siendo lo mejor de lo mejor. Primero…

- ¡Hay no empieces de nuevo, Ino! –chilló Hinata apuntándole con el tenedor. No pensaba aguantarse de nuevo las enumeraciones de “Naruto, el mejor”

- Primero…-repitió en voz alta- es atractivo, segundo tiene fama, tercero tiene dinero, cuarto ojos azules, quinto sonrisa arrebatadora, sexto es actor, séptimo cantante, octavo es modelo lo que deja ver su atractivo en potencial y décimo es una bomba sexy que se gana a todas con su simpatía.

- ¿Simpatía? –Hinata arqueó una ceja- Si solo sonríe a las cámaras como si estuviera cagando –le imitó- Yo nunca me enamoraría de un tipo tan superficial y caradura como ese. Yo quiero a alguien real.

- Si, ya lo veo. Kakashi es bastante real, sobre todo sus arrugas, Hinata.

- ¡Kakashi es una persona madura y responsable! –puntualizó- algo que ni de asomo podía ser tu estrellita.

- ¡Pero que empecinada que eres! –exclamó su amiga sonriéndoles- La pagas todo con el pobre

- Es que me desperté escuchando a mi madre y a mi hermana gritando: “Try, gime one chance” te juro que quería pegarme un tiro, y luego cuando desayunaba se pusieron con el canal de la farándula a cubrir el rompimiento entre el niñato este, y la tal Sakura. ¡De verdad, obstinada estoy!

- Y no viste lo que dijo Sakura, que él no besaba bien. Todo el mundo dice que lo que pasa es que ella esta despechada.

- Tu que sabes, de repente besar no es su hobbie, será por eso pide tantas oportunidades –Hinata se burlo haciendo el corillo- “Tryyyy, gimee one chanceee”

El último comentario dejo en frío la conversación. Las dos eran muy tercas, las dos defenderían a muerte sus amores platónicos. De resto Hinata, vio pasar el día lento y sinuoso, con su falda escocesa por debajo de las rodillas molestándole, y las medías por encima de las pantorrillas picándole, vio química y física seguidas.

La hora más esperada por todos era la salida, que se clamaba a coro mental en el salón bajo una ola de silencio, a la final la profesora de química les dejo salir unos minutos antes al no acordarse de una formula, aunque las malas lenguas decían que se iba a encontrar con Asuma en la cancha, y que tenía prisa.

Hinata llevaba su cámara en el cuello como de costumbre, tomaba a foto a todo lo que se moviese, mayormente a los gatos, les agradaban. Luego de despedirse de Ino caminó hasta la panadería del sur, era muy conocida por sus panecillos horneados con mermelada, y también las donas glaseadas. <> pensó Hinata con música angelical en los oídos, amaba esa grasa ovalada.

Se quito el saquillo apenas entro y se dedico a hacer la cola, frente a una mujer con bebes y a espaldas de una señora mayor. Iba a tomar su orden cuando una voz cortó con la de ella.

- Me da un café y… ¿qué más tienen? ¬–sería una linda voz, si no fuese porque le había quitado el puesto. Era un chico alto, de lentes oscuros, cabello rubio cubierto por un sombrero y peculiar ropa. << ¡Afeminado!>> pensó Hinata, ella pensaba darle el puesto a la señora mayor, cuando este jovencito se le cruzo así como si fuese el rey.

Hinata tosió.

- ¡Tiene que hacer la fila! –musitó mirándole. Él ni le escucho, pidió un panecillo caliente con canela y la mujer de la caja encantada de atenderlo- ¡Pero que se cree usted!

El grito fue tan fuerte que la mitad del local volteó a verle, en ese instante el chico volteó. Hinata alzo una ceja.

- Esto es una fila, y usted debe hacerla para hacer el pedido, hay gente esperando aquí desde hace tiempo. ¿Qué cree que va a pasar así no más?

- Pues si –firmó la facturada de comprado- Ya lo hice – y le mostró el recibo.

Su espalda era ancha, su voz ronca pero armoniosa y su actitud de la patada. Hinata tuvo ganas de golpearle la cara, y fue tanta su molestia que se salio de la fila sin pedir sus donas, ni una chocolatada, le siguió a pasos fuertes y decididos.

- ¡De verdad que usted es un caradura! –le imputó. El chico volteó, era muy alto, si acaso le llegaba al mentón, se sentía una pulga delante de su pecho fuerte. Sintió la mirada de él clavada en su cabeza, tragó saliva y le vio a la cara. Labios delgados, nariz recta, y ojos… tapados por lentes oscuros. ¿De qué color serían?

- ¿No lo puede superar? Si, me adelante a cinco personas y compre algo. ¿Algún problema? –contestó altanero.

- Su madre no le enseño que es de mala educación no mirar a la gente a los ojos –He impulsada por un sentimiento de curiosidad, más que de respeto, le arrebato los lentes de la cara. Ojos azules…

<< Lindos ojos azules>> Pensó por un momento cuando se dedicaba a desglosar las tonalidades de azul que se encontraban en su pupila. Azul como el cielo, claro y despejado.

Naruto se descuadro, se había topado con esa molestia desde la caja registradora, la típica persona amante de la justicia, odiaba a ese tipo de personas. Le había seguido y le había quitado los lentes. Se bajo el sombrero para que nadie descubriese quien era y con un movimiento rápido le tapo la boca llevándola al baño del hombre.

La brusquedad de él no le tomo por sorpresa, se veía ser un tipo bastante desequilibrado, pero cuando le tapo la boca y prácticamente la empujo al baño, se asusto. Por las letrinas, supuso que estaban en el baño de hombres.

<<¿Qué quiere este chico? ¡Tu Hinata y tu sentimiento de igualdad!>> se reprochó el perseguirle.

Era unos cuatro años mayor que ella, mucho más alto, mucho más fuerte y había cerrado la puerta con llave. Estaba en completa desventaja. Hinata busco en su bolso un arma punzante, solo consiguió un compás y le apunto con él.

Naruto arqueó una ceja, que quería esa chica, ese no era el típico comportamiento de una fan.

- Si no me dejas ir, gritare –amenazó ella aun apuntándole.

Naruto se alarmo, si todo el local se enteraba quien era él, se volvería un infierno. Trato de tranquilizarse y le sonrió de la forma más arrebatadora que consiguió. Hinata se descuadro un poco, aun así no flanqueó, parpadeó y siguió en la misma posición.
- No grites, te firmo la camisa, te doy mis lentes firmados. A tus amigas les dará mucha envidia, pero no grites –le imploró acercándosele.

<<¿Firmarme la camisa? Este chico esta loco. ¿Por qué debería firmarme la camisa?>> Hinata le miró con cejas arqueadas y pómulos rígidos.

- No quiero ninguna firma, quiero salir –gritó Hinata molesta.

- ¡Shhhh! –le puso un dedo en la boca –no te hagas la dura. ¿Qué tal una foto? O no mucho mejor ¿Una canción?

- ¿Ah? ¿Acaso te crees una superestrella? -Se burló.

Naruto parpadeó. ¿Qué mal tenía esa chica? ¿No le conocía? ¡No le conocía! Debía tener algún problema, si uno muy serio, de repente era medio estúpida o se olvidaba de las cosas, si seguramente era eso.

- Nena, soy una superestrella – paso su mano con los dedos en “L” por su cara, exhibiéndola. Hinata entrecerró los ojos. <<¿Una estrella? ¡Espera esa cara! ¡Esa ropa afeminada! ¡Esos ojos!>>

- ¡Eres Naruto Namikase! –exclamó horrorizada.

Naruto asintió con una sonrisa, aunque algo no le gusto, tal vez el grito sonó más a desagrado. ¿O era una broma de su mente? Como una fan podía estar asqueada de tenerlo a su frente, como una persona podía tener tan poco sentido común.

- Él mismo –contestó sin dejar de sonreír.

- Pero que mala suerte que tienes Hinata –relajo la posición en que estaba para pensar en su mala racha, iba a comer donas en su panadería favorita, y en vez de tomar su chocolatada preferida, se encontraba con el ser más despreciable. ¡Naruto!

- Así que si te firmo algo, estamos a mano. Tú no dices que yo soy Naruto y yo te regalo un autógrafo. ¿Ok? –le dijo en tono de: chico genial.

- No quiero ningún autógrafo tuyo. ¡Eso sería lo que me faltara! –exclamó tomando su bolso y yendo a la salida, el se atravesó a su camino.

Naruto no había escuchado bien, es que no podía haber escuchado bien. ¿Ella le había rechazado el autógrafo? ¡Esto debía ser una pesadilla! Tal vez una cámara estaba escondida en el baño. ¡Si!.

- Bueno ya se que esto es una farsa, salgan todos –grito al techo. Hinata le miró preocupada, tal vez el chico estaba más mal de lo que ella pensaba.

- Yo me largo –trato de abrir la puerta, pero solo consiguió que él le tomara la mano.

- Esto es un programa de cámaras escondidas. ¿No?

Hinata solo le miró, no le pensaba contestar, solo quería salir.

- Con que no –Naruto suspiró- Entonces cual es una respuesta coherente a que tú no quieras un autógrafo mío.

- Simple, yo no soy tu fan.

No, eso no era real. Ella tenía que ser fan de él, entraba en todos sus estereotipos, niña linda, con ojos bonitos, voz de chiquilla, inteligencia de ave, aunque dudaba de lo que la inteligencia, usaba palabras confusas. <> Pensó.

Exactamente en el momento en que él se planto a pensar, ella abrió la puerta y salió a paso rápido, lo único que sintió cuando cruzaba por unas cuantas mesas, fue una mano que la atajo.

- Eso es imposible –le dijo un hombre de lentes. Lo reconoció por la voz. – Alguien no puede tener tan mal gusto como para no ser mi fan.

Hinata rió internamente.

- Pues entérate –se voltio rápidamente quitándole los lentes y luego el sombrero- Que no me gustas ni un poquitico –y luego de que Naruto tratase de recuperar su disfraz, Hinata hizo auge a sus pulmones como cuando le gritaba a Trolio como Cresida en el telón- ¡Miren todos! ¡Es Naruto Namikase!

El local hizo un gran silencio y luego los gritos y desenfrenos fueron bestiales, Hinata se asustó tanto del comportamiento de las personas del sitió que apenas vio a una jauría correr hacía él, ella escapo a la salida. Solo se quedo con el placer de un Naruto siendo devorado por la multitud.

<>

Fé de rata

Trolio & Cresida: Obra de Shakespeare. Hinata interpreto a Cresida en la mini-obra de la escuela.
Try, gime one chance: Canción con la cual Naruto debuto en el 2010.

Eyyyyy, Cele-chan si también publicare mi fanfics por aquí ya que el forito creo que cerro y pues tengo ganas realmente de ser buena y seguir mis fics (?) YA BASTA DE TANTA NEGLIGENCIA (?) ok no, pues tratare. Besines.
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Mensaje por Hinaluna el Mar Sep 24, 2013 8:02 pm

Aquí otro capitulis.

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- No me gustan esos zapatos – al finalizar la frase con una patada los zapatos volaron unos cuantos centímetros lejos de las manos del diseñador que entre sorprendido y molesto, solo atajo a quedarse agachado frente al jovencito con las manos extendidas a sus flacos pies.

Hubo un largo silencio, su asesor y productor ni se entero de lo que había hecho el chico hasta que el diseñador dio un grito al aire fúrico.

- No puedo trabajar con este niño. ¡No tolero esto más! –se levantó del suelo y gritando una y otra vez: “renuncio” se alejo por el camerino, finalizando con un portazo.

- Que vengan las corbatas –ordenó él con los píes extendidos en una mesa, dos chicas a cargo de la vestimenta se acercaron corriendo con una galería de distintos colores y formas de estampado. Él estaba acostumbrado a comportarse como un patán, de todas maneras mientras algunos lo odiaban, miles le amaban. Tomo cinco corbatas de tonalidades verdes y las boto en el basurero, odiaba el verde –Denme esa salmón y la gris.

Todos corrieron a su alrededor y comparando las corbatas en su traje delante del espejo, sin duda la gris le quedaba perfecta, tanto que el comentario de la primera chica, que ni su nombre recordaba, le pareció de muy buen gusto.

- Esa corbata te hace resaltar los ojos, le hace ver muy interesante –dijo con coquetería. Si, sin duda esa corbata era la que usaría, se levantó de la silla y con ello todo el equipo de maquillaje y vestimenta se detuvo un minuto. Le tenían pavor a sus veinte años, él era temible, con caprichos de niño y carácter se alcohólico molesto, podía destrozar un set completo sin que el público se enterara, podía golpear a un paparazzi y no sentir remordimiento, mentía y era su especialidad.

Naruto no se lamentaba de su vida, le encantaba, lo que él decía se hacía, tanto o mejor que un príncipe. Su padre le habían recluido en casa cuando niño para convertirle en lo que es, un hombre exitoso que no le temía a nada. No fue un niño, pero ahora todo eso daba sus frutos, vivía como todo hombre quisiera.

Las chicas se le lanzaba encima, cuando salía a la calle encontraba mujeres desmayándose a sus píes, y lo mejor de todo es que esas chicas no sabían lo ridículas que se veían, no recordaba sus caras, ni sus voces, solo eran sombras de anécdotas o nombramientos para chistes.

Su carrera lo mantenía cómodo, con una casa para él solo, su alberca, su carro deportivo y por supuesto su imagen siempre en la portada de una revista, aunque eso se lo debía a Iruka, su asesor, que se dedicaba a que siempre sus escándalos fueran de primera plana, y por supuesto a su atractivo rostro, ese era el principal factor para que las revistas siempre hablasen de él.

Se retiro de su camerino a paso lento, todos esperando a que diese una orden y a él le divertía todo eso, como temblaban con fiebre, como esperaban ciegamente a que les tratase bien. Lee era el único empleado que realmente le agradaba, aunque su simpatía era más por costumbre que una amistad ciega, podía recordar su nombre junto a su cara y lo buen consejero que era en los malos momentos, eso sí, cero preguntas de mujeres con él, era un completo desastre y si no tartamudeaba cuando hablaba de ellas, decía cualquier incoherencia.

Y luego estaba, el grupo, no eran unos amigos inolvidables, pero si agradables. Se las llevaban bien encasillando en el esteriotipo de llevarse bien, hablaban, comían juntos, se visitaban aburridos de escuchar siempre las mismas conversaciones y por supuesto era lo más cerca que Naruto podía conocer como “amigo”.

No sabía si nunca fueron verdaderos amigos porque siempre estaban muy ocupados, o por que no eran empáticos. Sasuke era muy frío, Gaara era hombre de pocas palabras, mientras que Kiba era un idiota, si no hablaba mucho de él mismo, hablaba mucho de lo que él hacía. Sin duda, ninguno se conocía, si acaso Naruto recordaba que Gaara tenía una hermana por que una vez coqueteó con ella y recordaba el perro de Kiba por que le oyó pedirle “vino tinto” para celebrar junto a su mascota. De resto eran tan desconocidos como los empleados, caras con voces conocidas que lo acompañaban ciegamente bajo las palabras “grupo y trabajo”.

Tal vez una salida no le vendría mal, coger sol, dejar de pensar en sus compañeros de música, dejar de pensar sería mucho mejor. Naruto era un hombre de poco pensar, le gustaba actuar rápidamente, y en todo momento acertaba, o eso creía él.

- ¡Lentes! –gritó a la “servidumbre”, una cantidad de jóvenes corrieron a su alrededor mostrándole diferentes marcas, diseños y colores, por supuesto con la “chica espejo” que siempre cubría su cara con el para que Naruto se viese repetidamente. Eligió unos oscuros a juego con una bufanda a cuadros, desecho su corbata, se quito el saco y lo cambio por una chaqueta de cuero y finalizo poniéndose un sombrero negro.

Se dirigió a paso pausado a la puerta y sin prestarle atención a los gritos de Iruka para que regresase salio a paso apresurado a donde su cuerpo quisiera, sin pensar en nada, sin escoger nada.

Hinata escuchaba atenta a Kakashi-sensei, como sus labios se contorneaban, como sus manos explicaban cada silaba, como se detenía para bromear y todos reían despreocupados, era tan genial y suspiró. Todo lo que hacía el profesor de literatura era gloria para Hinata, según Ino era una enfermedad contagiable, por eso procuraba sentarse lo más alejada de su amiga, moviendo la silla al extremo de la mesa para dos personas.

Hinata hasta babeaba en ese tipo de clases que Kakashi hablaba de Shakespeare o cuando elogiaba a Hinata por saber algunas partes del dialogo de Julieta, pero la mayor parte del tiempo suspiraba y luego de ido el profesor, le relataba a Ino las partes favoritas de la clase.

Para Hinata su primer amor era lo más emocionante, algo platónico y con algo de arrugas, pero emocionante.

Hinata contó los palmitos en su ensalada, eran siete lindos palmitos limpios en ensalada de pollo, se enjuago la boca y decidió empezar a comer no antes de decir.

- Kakashi se veía muy bien con esa corbata hoy –dijo mirando al techo. Ino le siguió la mirada pero solo diviso telas de araña y suspiró asqueada.

- Y luego dices que lo mío con Naruto es enfermizo –Ino le dio un mordisco a su manzana viendo a Hinata a los ojos, que teatralmente dejo el bocado de comida que pretendía meterse en su boca.

- Porque dices malas palabras en la mesa –jugo un momento con su ensalada- Me quitas el apetito cuando lo nombras.

- ¡Pero dios! –la rubia frunció el ceño molesta- ¿Acaso lo conoces para odiarle tanto?

- No, pero tu tampoco le conoces para amarle tanto, así que estamos en las mismas –hizo un silencio hondo mientras masticaba un palmito jugoso, luego completo- además yo tengo razones inteligentes, todo el mundo lo ama, lo cual es una estupidez, segundo es medio arrogante, por la forma en que habla, y tercero debe ser un completo idiota, lo único que hace es aparecer en portadas patrocinando perfumes o ropa de marca.

- Es el hombre perfecto, Hinata –Ino a¬rqueó las cejas mientras entonaba la frase- solo que tu tienes unos gustos nada normales, como Kakashi por ejemplo. Él, sin embargo, sigue siendo lo mejor de lo mejor. Primero…

- ¡Hay no empieces de nuevo, Ino! –chilló Hinata apuntándole con el tenedor. No pensaba aguantarse de nuevo las enumeraciones de “Naruto, el mejor”

- Primero…-repitió en voz alta- es atractivo, segundo tiene fama, tercero tiene dinero, cuarto ojos azules, quinto sonrisa arrebatadora, sexto es actor, séptimo cantante, octavo es modelo lo que deja ver su atractivo en potencial y décimo es una bomba sexy que se gana a todas con su simpatía.

- ¿Simpatía? –Hinata arqueó una ceja- Si solo sonríe a las cámaras como si estuviera cagando –le imitó- Yo nunca me enamoraría de un tipo tan superficial y caradura como ese. Yo quiero a alguien real.

- Si, ya lo veo. Kakashi es bastante real, sobre todo sus arrugas, Hinata.

- ¡Kakashi es una persona madura y responsable! –puntualizó- algo que ni de asomo podía ser tu estrellita.

- ¡Pero que empecinada que eres! –exclamó su amiga sonriéndoles- La pagas todo con el pobre

- Es que me desperté escuchando a mi madre y a mi hermana gritando: “Try, gime one chance” te juro que quería pegarme un tiro, y luego cuando desayunaba se pusieron con el canal de la farándula a cubrir el rompimiento entre el niñato este, y la tal Sakura. ¡De verdad, obstinada estoy!

- Y no viste lo que dijo Sakura, que él no besaba bien. Todo el mundo dice que lo que pasa es que ella esta despechada.

- Tu que sabes, de repente besar no es su hobbie, será por eso pide tantas oportunidades –Hinata se burlo haciendo el corillo- “Tryyyy, gimee one chanceee”

El último comentario dejo en frío la conversación. Las dos eran muy tercas, las dos defenderían a muerte sus amores platónicos. De resto Hinata, vio pasar el día lento y sinuoso, con su falda escocesa por debajo de las rodillas molestándole, y las medías por encima de las pantorrillas picándole, vio química y física seguidas.

La hora más esperada por todos era la salida, que se clamaba a coro mental en el salón bajo una ola de silencio, a la final la profesora de química les dejo salir unos minutos antes al no acordarse de una formula, aunque las malas lenguas decían que se iba a encontrar con Asuma en la cancha, y que tenía prisa.

Hinata llevaba su cámara en el cuello como de costumbre, tomaba a foto a todo lo que se moviese, mayormente a los gatos, les agradaban. Luego de despedirse de Ino caminó hasta la panadería del sur, era muy conocida por sus panecillos horneados con mermelada, y también las donas glaseadas. <> pensó Hinata con música angelical en los oídos, amaba esa grasa ovalada.

Se quito el saquillo apenas entro y se dedico a hacer la cola, frente a una mujer con bebes y a espaldas de una señora mayor. Iba a tomar su orden cuando una voz cortó con la de ella.

- Me da un café y… ¿qué más tienen? ¬–sería una linda voz, si no fuese porque le había quitado el puesto. Era un chico alto, de lentes oscuros, cabello rubio cubierto por un sombrero y peculiar ropa. << ¡Afeminado!>> pensó Hinata, ella pensaba darle el puesto a la señora mayor, cuando este jovencito se le cruzo así como si fuese el rey.

Hinata tosió.

- ¡Tiene que hacer la fila! –musitó mirándole. Él ni le escucho, pidió un panecillo caliente con canela y la mujer de la caja encantada de atenderlo- ¡Pero que se cree usted!

El grito fue tan fuerte que la mitad del local volteó a verle, en ese instante el chico volteó. Hinata alzo una ceja.

- Esto es una fila, y usted debe hacerla para hacer el pedido, hay gente esperando aquí desde hace tiempo. ¿Qué cree que va a pasar así no más?

- Pues si –firmó la facturada de comprado- Ya lo hice – y le mostró el recibo.

Su espalda era ancha, su voz ronca pero armoniosa y su actitud de la patada. Hinata tuvo ganas de golpearle la cara, y fue tanta su molestia que se salio de la fila sin pedir sus donas, ni una chocolatada, le siguió a pasos fuertes y decididos.

- ¡De verdad que usted es un caradura! –le imputó. El chico volteó, era muy alto, si acaso le llegaba al mentón, se sentía una pulga delante de su pecho fuerte. Sintió la mirada de él clavada en su cabeza, tragó saliva y le vio a la cara. Labios delgados, nariz recta, y ojos… tapados por lentes oscuros. ¿De qué color serían?

- ¿No lo puede superar? Si, me adelante a cinco personas y compre algo. ¿Algún problema? –contestó altanero.

- Su madre no le enseño que es de mala educación no mirar a la gente a los ojos –He impulsada por un sentimiento de curiosidad, más que de respeto, le arrebato los lentes de la cara. Ojos azules…

<< Lindos ojos azules>> Pensó por un momento cuando se dedicaba a desglosar las tonalidades de azul que se encontraban en su pupila. Azul como el cielo, claro y despejado.

Naruto se descuadro, se había topado con esa molestia desde la caja registradora, la típica persona amante de la justicia, odiaba a ese tipo de personas. Le había seguido y le había quitado los lentes. Se bajo el sombrero para que nadie descubriese quien era y con un movimiento rápido le tapo la boca llevándola al baño del hombre.

La brusquedad de él no le tomo por sorpresa, se veía ser un tipo bastante desequilibrado, pero cuando le tapo la boca y prácticamente la empujo al baño, se asusto. Por las letrinas, supuso que estaban en el baño de hombres.

<<¿Qué quiere este chico? ¡Tu Hinata y tu sentimiento de igualdad!>> se reprochó el perseguirle.

Era unos cuatro años mayor que ella, mucho más alto, mucho más fuerte y había cerrado la puerta con llave. Estaba en completa desventaja. Hinata busco en su bolso un arma punzante, solo consiguió un compás y le apunto con él.

Naruto arqueó una ceja, que quería esa chica, ese no era el típico comportamiento de una fan.

- Si no me dejas ir, gritare –amenazó ella aun apuntándole.

Naruto se alarmo, si todo el local se enteraba quien era él, se volvería un infierno. Trato de tranquilizarse y le sonrió de la forma más arrebatadora que consiguió. Hinata se descuadro un poco, aun así no flanqueó, parpadeó y siguió en la misma posición.
- No grites, te firmo la camisa, te doy mis lentes firmados. A tus amigas les dará mucha envidia, pero no grites –le imploró acercándosele.

<<¿Firmarme la camisa? Este chico esta loco. ¿Por qué debería firmarme la camisa?>> Hinata le miró con cejas arqueadas y pómulos rígidos.

- No quiero ninguna firma, quiero salir –gritó Hinata molesta.

- ¡Shhhh! –le puso un dedo en la boca –no te hagas la dura. ¿Qué tal una foto? O no mucho mejor ¿Una canción?

- ¿Ah? ¿Acaso te crees una superestrella? -Se burló.

Naruto parpadeó. ¿Qué mal tenía esa chica? ¿No le conocía? ¡No le conocía! Debía tener algún problema, si uno muy serio, de repente era medio estúpida o se olvidaba de las cosas, si seguramente era eso.

- Nena, soy una superestrella – paso su mano con los dedos en “L” por su cara, exhibiéndola. Hinata entrecerró los ojos. <<¿Una estrella? ¡Espera esa cara! ¡Esa ropa afeminada! ¡Esos ojos!>>

- ¡Eres Naruto Namikase! –exclamó horrorizada.

Naruto asintió con una sonrisa, aunque algo no le gusto, tal vez el grito sonó más a desagrado. ¿O era una broma de su mente? Como una fan podía estar asqueada de tenerlo a su frente, como una persona podía tener tan poco sentido común.

- Él mismo –contestó sin dejar de sonreír.

- Pero que mala suerte que tienes Hinata –relajo la posición en que estaba para pensar en su mala racha, iba a comer donas en su panadería favorita, y en vez de tomar su chocolatada preferida, se encontraba con el ser más despreciable. ¡Naruto!

- Así que si te firmo algo, estamos a mano. Tú no dices que yo soy Naruto y yo te regalo un autógrafo. ¿Ok? –le dijo en tono de: chico genial.

- No quiero ningún autógrafo tuyo. ¡Eso sería lo que me faltara! –exclamó tomando su bolso y yendo a la salida, el se atravesó a su camino.

Naruto no había escuchado bien, es que no podía haber escuchado bien. ¿Ella le había rechazado el autógrafo? ¡Esto debía ser una pesadilla! Tal vez una cámara estaba escondida en el baño. ¡Si!.

- Bueno ya se que esto es una farsa, salgan todos –grito al techo. Hinata le miró preocupada, tal vez el chico estaba más mal de lo que ella pensaba.

- Yo me largo –trato de abrir la puerta, pero solo consiguió que él le tomara la mano.

- Esto es un programa de cámaras escondidas. ¿No?

Hinata solo le miró, no le pensaba contestar, solo quería salir.

- Con que no –Naruto suspiró- Entonces cual es una respuesta coherente a que tú no quieras un autógrafo mío.

- Simple, yo no soy tu fan.

No, eso no era real. Ella tenía que ser fan de él, entraba en todos sus estereotipos, niña linda, con ojos bonitos, voz de chiquilla, inteligencia de ave, aunque dudaba de lo que la inteligencia, usaba palabras confusas. <> Pensó.

Exactamente en el momento en que él se planto a pensar, ella abrió la puerta y salió a paso rápido, lo único que sintió cuando cruzaba por unas cuantas mesas, fue una mano que la atajo.

- Eso es imposible –le dijo un hombre de lentes. Lo reconoció por la voz. – Alguien no puede tener tan mal gusto como para no ser mi fan.

Hinata rió internamente.

- Pues entérate –se voltio rápidamente quitándole los lentes y luego el sombrero- Que no me gustas ni un poquitico –y luego de que Naruto tratase de recuperar su disfraz, Hinata hizo auge a sus pulmones como cuando le gritaba a Trolio como Cresida en el telón- ¡Miren todos! ¡Es Naruto Namikase!

El local hizo un gran silencio y luego los gritos y desenfrenos fueron bestiales, Hinata se asustó tanto del comportamiento de las personas del sitió que apenas vio a una jauría correr hacía él, ella escapo a la salida. Solo se quedo con el placer de un Naruto siendo devorado por la multitud.

<>

Fé de rata

Trolio & Cresida: Obra de Shakespeare. Hinata interpreto a Cresida en la mini-obra de la escuela.
Try, gime one chance: Canción con la cual Naruto debuto en el 2010.

Eyyyyy, Cele-chan si también publicare mi fanfics por aquí ya que el forito creo que cerro y pues tengo ganas realmente de ser buena y seguir mis fics (?) YA BASTA DE TANTA NEGLIGENCIA (?) ok no, pues tratare. Besines.
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Re: No soy tu fan - Prólogo.

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