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Blaine {Glee FanFic}

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Blaine {Glee FanFic}

Mensaje por Warbler el Sáb Nov 19, 2011 5:14 am

disclaimer. Glee RIB y FOX 14/11/11

title. Blaine
type. One Shot
category. Angst / Romance
character. Blaine Anderson / Kurt Hummel
secundary character. The Warblers
pairing. Blaine & Kurt
summary.Se había cansado de buscarlos con la mirada en las gradas antes de sus carreras, antes de las competencias de natación, incluso se había cansado de esperar una felicitación cuando llegaba a casa con un nuevo reconocimiento para el montón. Hubo un tiempo en el que se rindió, dejó de intentar, dejó de pelear contra los abusadores de su escuela y prácticamente dejó de vivir.

by. A Dalton's Warbler

note.Esto… no tengo idea de qué sea esto. LOL



Blaine



Blaine Anderson se había acostumbrado a estar solo. Era normal llegar a su casa y no encontrar a nadie, era normal sufrir el abuso de los chicos de la escuela y que nadie lo ayudase… Era normal vivir esperando el momento en el que pudiese correr a esconderse en su habitación, rodeado de sábanas suaves y la música de Katy Perry.

Era normal que sus padres no dejaran de trabajar. Aunque intentaba no pensar mucho en ello, sabía que era su culpa. Ellos aun no sabían cómo lidiar con el hecho de que fuera homosexual. Y no encontraba otra cosa que hacer que sentarse a esperar que aprendieran a lidiar con ello. No los culpaba, por supuesto, pero le dolía, le dolía mucho.

Dolía levantarse en la mañana y que al ver a su madre en la cocina ésta se apartara murmurando un escueto ''buenos días'' y desapareciera por el umbral de la puerta con la escusa de que iba tarde. Nunca se detenía a pensar mucho en ello, pero desde hacía mucho que no encontraba a su padre por las mañanas. De hecho, prácticamente no lo veía en todo el día. Y aunque su yo interno de decía que ambos lo evitaban abiertamente él se negaba a aceptarlo diciéndose a sí mismo que solo necesitaban tiempo.

Blaine se había a dedicado en cuerpo y alma a ser perfecto, a intentar rescatar ese orgullo que alguna vez sintieron sus padres por él. Club de Ciencias, de Historia, Literatura, Matemáticas, Natación, Atletismo… Lo había intentado todo, todo lo humanamente posible hasta lo imposible y aun así nada cambiaba.

Se había cansado de buscarlos con la mirada en las gradas antes de sus carreras, antes de las competencias de natación, incluso se había cansado de esperar una felicitación cuando llegaba a casa con un nuevo reconocimiento para el montón.

Hubo un tiempo en el que se rindió, dejó de intentar, dejó de pelear contra los abusadores de su escuela y prácticamente dejó de vivir. No fue hasta un día que, camino a la escuela, dos jugadores de futbol le propinaron una fuerte paliza que lo dejó en el hospital que sus padres despertaron un poco. No por mucho, por supuesto. Lo transfirieron a la Academia Dalton, una escuela de varones que, según la información, tenía un programa anti-abuso.

Su ánimo mejoró un poco entonces, tal vez sus padre habían empezado a interesarse por él otra vez. Grande fue su caída cuando supo que la razón por el repentino acto de ayuda hacia su persona fue debido a que ambos se habían ausentado demasiado a sus respectivos trabajos por su culpa. Debían tenerlo en un lugar donde no causara problemas.

Caminando como un muerto viviente se adentró en la Academia, con el uniforme puesto y maletas en mano. Porque Dalton era algo parecido a un internado. Y de cierta manera le alegraba eso, así a podía imaginar que sus padres los extrañaban y que deseaban que volviera. Aunque no fuera cierto.

Cuando decidió dejar de ser un mero ''cantante de ducha'' audicionó para ser parte del coro de la academia, los Currucas. Nunca había sentido el afecto hasta ese entonces. No lo vio venir, pero aquel grupo de chicos lo aceptaron con los brazos abiertos. Por primera vez se sintió a gusto, por primera vez sintió que encajaba en un lugar. Por que esos chicos lo aceptaban, lo querían y lo respetaban.

Wes era el que se encargaba de recargar sus baterías, no le molestaba quedarse con Blaine hasta entrada la noche escuchándolo hablar de sus padres, los abusos que sufrió y de alguno que otro problema menor. Wes siempre encontraba la manera de subirle el ánimo, no importaba si fuese por un buen consejo o alguna frase tonta, le alegraba el día. Wes sabía cuándo debía callarse y escuchar, cuándo hablar y cuando solo debía soltar una broma tras otra para hacer reír al más bajo.

David, por otra parte, era el que le garantizaba tener un hombro donde llorar. Sabía que al Curruca no le molestaba tener que abrazarlo toda la noche, susurrarle palabras de aliento al oído y acariciarle los desordenados rizos. Era como si hubiese nacido para ello. Y era el único al que Blaine no le molestaba mostrarle su lado poco perfecto, su lado frágil y se sentía bien que David lo recibiera sin protestar.

Luego llegaba a Thad, su pilar oficial, su mejor amigo. No porque Wes y David no fueran sus mejores amigos también sino porque Thad lo entendía mejor que nadie. También era homosexual y Thad era esa persona a la que Blaine podía contarle todo, desde lo más serio a lo más estúpido –incluyendo lo vergonzoso- sin temor a ser echado a patadas de la habitación o que se burlaran de él. De los tres Thad era el que más sabía escucharlo, el que más lo entendía y el que siempre sabía como solucionar algún problema. Sabía qué decir y cuándo hacerlo, sabía cuándo debía callar, abrazarlo, alejarse incluso cuándo debía hacerlo entrar en razón por medio de gritos o regaños. Porque, hasta entonces, era el único que sabía hacerlo entrar en razón a los gritos, porque Wes le preocupaba demasiado si reaccionara mal y David era demasiado tranquilo como para gritar.

Los veía a los tres como la pequeña familia que nunca tuvo. Había decidido que Wes se comportaba como una madre con su hijo, cuidando de él a diario y trasnochando si era necesario. David era como un hermano mayor, con sus abrazos reconfortantes y sus sonrisas conciliadoras. Thad, por último, era como un padre, su defensor ante cualquier persona, incluido su novio Nicholas (que tendía a celar a Thad de Blaine), siempre tenía el consejo idóneo o el regaño más oportuno. Los tres trabajaban arduamente para armar las piezas rotas de su corazón y, luego de un tiempo en Dalton, Blaine recordó lo que era la felicidad.

Se entregaba en cuerpo y alma en cada una de las presentaciones del coro mientras recibía miradas orgullosas por parte de sus compañeros. Blaine decidió volver a vivir realmente, volvió a dar lo mejor de sí mismo en cada cosa que hacía. Intentó superar sus inseguridades, porque quería ser perfecto para ése grupo de chicos, para su nueva familia, sus amigos.

Luego Kurt entró en escena. Blaine conoció a alguien que estaba tanto o más perdido que él. Alguien que necesitaba un amigo, un guía, un consejero. Y antes de que siquiera pasara por su cabeza ya había aceptado la oferta. Decidió que quería ayudar a ése chico castaño con ojos llorosos que tenía enfrente. Y así lo hizo.

Con el tiempo Blaine Anderson conoció mejor a Kurt Hummel, el magnífico contratenor de McKinley. Blaine escuchó a Kurt, como antes lo hicieron los Currucas con él. Kurt habló de la enfermedad cardiaca de su padre, de Karofsky y su oculta homosexualidad, los insoportables dramas en el coro de su escuela y de todo lo que se le ocurrió. Blaine lo escuchó en silencio, interrumpiéndolo solo cuando lo creía necesario, dedicándole sonrisas llenas de comprensión y acariciándole la palma de la mano para tranquilizarlo y darle fuerzas para seguir hablando.

Y es cuando Blaine le regaló ése consejo acertado que Kurt sonríe abiertamente desde que se conocieron y Blaine lo ve por primera vez. Ve sus ojos azules profundos y cálidos, su sonrisa angelical, sus rasgos perfectos, su ropa de diva… Lo ve y ama lo que ve. Y se aterra al pensar que Kurt no siente lo mismo. Que tal vez él no es suficiente para el castaño, quizá no es lo suficientemente perfecto.

Es Thad quien lo saca de su conflicto interno, asegurándole que para Kurt él no es solo un amigo, pidiéndole que olvide sus miedos y hable. Porque Kurt es una de esas personas que no puedes permitirte perder. Kurt es uno en un millón y, según Thad, él también.

Y Blaine decide tomar el consejo y lanzarse a terrenos desconocidos con los brazos abiertos y los ojos cerrados y, para su sorpresa, otro par de brazos lo reciben con emoción. Porque Thad tenía razón, otra vez.

Por primera vez en su vida Blaine sintió lo que es amar y ser amado. Y, aunque era completamente principiante en todo lo relacionado al romance, Kurt hace que todo se vea hermoso, se escuche hermoso, huela hermoso y se sienta hermoso. Porque bastaba con un apretón de manos para que sus miedos pasaran a segundo plano, un beso en la mejilla para que se volvieran extremadamente pequeños y un beso en los labios para que dejaran de existir.

Y Blaine no sabe qué hace, no sabe cómo actuar y Kurt tampoco. Ambos son igual de novatos, igual de nerviosos y frágiles. Blaine sabe que Kurt se apoya en él tanto como Blaine se apoya en Kurt. También sabe que solo necesita abrazarlo para que cualquier rabieta de diva se esfume, sonreírle para que sus ojos brillen de nuevo y besarlo para que ése tan esperado ''te amo'' se haga escuchar.

Blaine no olvida a su familia, por supuesto, pero ahora tiene tantas cosas, un enorme grupo de amigos y su ángel de luz personal. Y tal vez Blaine sigue siendo un chico inseguro que quiere ser perfecto para todos y pone su alma en ello. Pero Kurt encontró la manera de dejarle saber que no tiene porqué intentarlo porque ya lo es. Y Kurt le sonríe y Blaine se alegra, su corazón se ensancha tanto que tal vez no tenga cabida en su pecho y siente un montón de mariposas revoletear en su estómago y sabe que todo estará bien mientras Kurt esté junto a él. Porque Kurt sonríe y todo se ilumina, Kurt sonríe y su corazón, reconstruido con cola y cinta adhesiva por su peculiar trío de amigos, empieza a sanar solo y latir como antes. Porque Kurt sonríe y él también, y todo es perfecto.



author's note.No pregunten a qué vino esto porque no tengo idea. Últimamente he querido escribir un Blaine!Centric y salió esto, no es genial, tampoco perfecto. Solo es lo que es. Palabras unidas por esta servidora con mucho amor. Espero que sea de su agrado.




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